La Indicación Geográfica Protegida Ternera Gallega inicia su labor de control y promoción en 1989. Desde 1996 está reconocida por la Unión Europea, siendo la primera carne de vacuno con control integral y certificado de garantía.
La carne comercializada bajo el amparo de la IGP Ternera Gallega es exclusivamente de terneros nacidos, criados y sacrificados en Galicia, que proceden de razas autóctonas y sus cruces y que superaron un riguroso programa de control integral.
El control abarca desde el nacimiento de los terneros, su crianza, alimentación y cuidados sanitarios, hasta su sacrificio y presentación de la carne en los puntos de venta, todo ello de acuerdo con lo establecido en la legislación vigente. La alimentación de los terneros se basa en la leche materna, forrajes y concentrados procedentes de vegetales y exentos de cualquier subproducto animal o sustancia prohibida. El esfuerzo que realizamos en control nos permite asegurar que la carne de Ternera Gallega tiene la máxima calidad y garantía.
Noticiero
Cortar las costillas individuales a lo largo del sentido del hueso. Elaborar el adobo mezclando bien todos los ingredientes y verter sobre la carne mezclando bien, asegurándose de que todas las piezas quedan badurnadas. Dejar macerar en nevera al menos 24 horas, (mejor 48 horas). Sacar las costillas de la nevera al menos una hora antes de cocinarlas. Escurrirlas del adobo y disponerlas sobre una rejilla de horno. A su vez disponer la rejilla sobre una placa de asar con un poco de agua en el fondo. Meter en horno precalentado a 190-200ºC durante aproximadamente 40 minutos, hasta observar que la carne se va contrayendo y desprendiendo del hueso. Ha de quedar cocinada pero jugosa. Pintar de nuevo las costillas con el adobo restante y hornear 10 minutos más.
Bridar la carne de aguja con hilo de bramante hasta que quede bien prieta con forma de rollo. Adobar con el ajo picado y perejil unas horas (mejor de un día para otro). Salpimentar la pieza y dorarla en una cacerola amplia a fuego fuerte. Bajar el fuego al mínimo y añadir la cebolla y una rama de tomillo, pochar un par de minutos y añadir el brandy y los tomates troceados. Tapar y dejar guisar a fuego bajo durante una hora girando la pieza cada 15 minutos. Si se quedara seco añadir un chorrito de agua. Añadir entonces las ciruelas remojadas y el palo de canela, tapar de nuevo y cocinar otros 25 min. Las verduras se desharán formando una salsa espesita. Apagar el fuego y dejar reposar en la olla tapada otros 30 minutos.
Atemperar la contra al menos 2 horas antes de la cocción. Embadurnar la pieza ligeramente de aceite y frotarla con sal gruesa, tomillo fresco picado y pimienta negra recién molida. Disponer en una rustidera , añadir el vino y el brandy y un vaso de agua. Meter en horno precalentado a 220ºC durante 15 minutos. Para dorarla exteriormente. Bajar el horno a 150ºC y cocinar otras 2h30 minutos para que se haga internamente. Regar a menudo y añadir más líquidos si fuese necesario. El tiempo de cocción dependerá del grosor de la pieza. Reposar unos 10 minutos antes de trinchar.
Más de 200 años de historia del rural gallego, de su ganadería o de su patrimonio se condensan en esta casa de labranza de la parroquia de Trasliste, en el municipio de Láncara. Un punto de encuentro entre la tradición agraria y su modernización más reciente; que además da ganadería actual, inscrita en la IGP Ternera Gallega, también acoge una explotación de manzanas ecológicas y el Muvicla, el Museo Vivo e Integrado del Campo y la Locomoción Agraria. Así es Casa Vázquez, que recibió la visita del presidente del Consejo Regulador, Jesús González, y del director de Promoción, Luis Vázquez.
Su propia experiencia le sirvió de guía para crear Vacantes.gal, un portal gratuito que funciona como una red de contactos para cubrir necesidades laborales, sociales o culturales en el medio rural. Cando Mónica Requeijo, ingeniera de profesión, se hizo cargo de la explotación de su padre en Abadín (Lugo), también debió recurrir a la ayuda de los vecinos para cuestiones que ella misma no sabía hacer, desde arreglar un cierre o picar leña hasta buscar un fontanero en la zona.
Como es tradición, Ternera Gallega participó un año más en la Fiesta del Pan de Cea, que se celebró este fin de semana en el Campo da Saleta, llegando ya a su XXXIII edición. El producto certificado se sirvió en empanada y ‘ao caldeiro’ en la comida oficial del domingo, donde también compartieron mesa otros productos gallegos con sello de calidad. La combinación perfecta con las 1.500 piezas que despachó Pan de Cea.
La fiesta comenzaba a mediodía, con la presentación de una exposición y del libro fotográfico ‘San Cristovo de Cea, donde el Pan es Arte’, para continuar con la lectura del pregón a cargo de la conselleira do Mar, Marta Villaverde.
La IGP regresó a la Feria Outrora, en el ayuntamiento de Bóveda, para celebrar su edición número XXI. Desde el stand de la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria, el cocinero Ángel Parada y el director de Promoción de Ternera Gallega, Luis Vázquez, ofrecieron dos demostraciones gastronómicas con diferentes tapas elaboradas con la carne certificada. Propuestas culinarias ideales para comprobar la calidad del producto y para que el público asistente conociera piezas singulares y formas innovadoras de preparar las más populares.
La Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria y la Fundación Centro Tecnológico de la Carne (CTC) abordarán nuevas vías de investigación para el desarrollo de productos de cuarta y quinta gama elaborados a partir de Ternera Gallega Suprema. El objetivo es adaptar la oferta a las nuevas tendencias de consumo, sin renunciar a la calidad, el origen y la identidad de la carne de vacuno gallego.
Así lo acordaron el director de la Agencia, Martín Alemparte, y el director-gerente de la Fundación, Miguel Fernández, en una reunión en la que también apostaron por reforzar la colaboración entre ambas entidades en materia de investigación e innovación aplicada al sector cárnico.
En el ámbito de la producción de la IGP Ternera Gallega, el número de animales identificados registró en 2025 un pequeño incremento, hasta alcanzar un total de 132.617 terneros, a pesar de la disminución del número de explotaciones con actividad. La edad media elevada y la falta de relevo generacional se están dejando notar en los censos de ganaderías y cebaderos. El año pasado, el número de explotaciones inscritas en la IGP se redujo hasta 7.554 (cuando hace solo tres años superaban las ocho mil). Como contrapartida, se aprecia una cierta redimensión de las ganaderías tradicionales, ya que el censo de animales identificados creció ligeramente.